martes, 27 de marzo de 2012

CARTA ABIERTA AL CEM


A Marta Tapia, vice presidenta del CEM.




La señorita democracia

Por estos días la palabra democracia vuelve a los patios de nuestra Universidad, muchos pensamos que nunca volvería o que quizás, nunca la dejarían volver.

Si algo aprendió el mundo después de estos miles de años, es el valor de la democracia, lo aprendió el cristianismo en su época de apogeo durante la Europa antigua y medieval, lo aprendieron los reyes y la nobleza a punta de pistola en la revolución francesa, lo aprendió y emprendió la iglesia católica durante el Concilio Vaticano I, los alemanes después del holocausto, España después de la dictadura de Franco, África durante y después del apartheid, toda Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo XX, lo aprendió Chile, sin ser necesario recordar el como.

Es que cuando no hubo democracia hubo exceso y muerte, nadie puede negar que hoy también existen esos atropellos a la dignidad humana, cientos de ellos, pero al menos, podemos repudiarlos.

Que pensaran los padres de Zamudio cuando a su hijo lo golpearon hasta dejarlo semi muerto porque era homosexual, no puedo imaginar aquel dolor. Que pensaran esas cientos de mujeres que no se sienten interpretadas por la Senadora Von Baer, cuando ellas han sido ultrajadas y aun así, deben continuar con el trauma de tener un embarazo no deseado, debe ser terrible tener que parir el hijo de tu violador, que pensara el pescador de Aysen y su hijo pequeño cuando le dicen desde Santiago que será procesado por la ley anti-terrorista, o el niño mapuche cuando a su madre la golpea un carabinero de fuerzas especiales. Que pensaran esos cientos de miles de Chilenos que desde la impotencia miran, desde la redes sociales, como se impone el bien particular de algunos por sobre todos, es decir, el totalitarismo.

Yo no se lo que ellos piensan, sin embargo, pienso que si existiera una democracia real, hecha para todos, que gobernara para la mayoría y que respetara irrestrictamente a las minorías, todos esos ejemplos que he dado, ya no podría mencionarlos.

Pero esa democracia perfecta con la que soñamos tú y yo Marta, no se construye sola, no nace por generación espontánea, sino, que se cultiva en cada uno de nosotros a través de la educación, formal e informal, como un fruto, un valor, así como sabemos que no es bueno robar, deberíamos saber que la democracia le hace bien a un país, a una ciudad, a una asociación, un sindicato o a una universidad como la nuestra, la democracia le hace bien a todos, le hace bien incluso, a quienes reniegan de ella.

Seis años sin una Federación de Estudiantes elegida democráticamente por los estudiantes a mi juicio es grave, pretender tapar el sol con un dedo, bajarle el perfil o intentar cambiar el tema, es no hacerse cargo del estado de carencia por el que pasamos, frente a las otras universidades de Chile, somos un bicho raro, nadie puede entender que nuestra universidad haya pasado por esto y que nadie pusiera un freno, como mínimo, un freno.

No faltan aquellos que lo toman para la risa, como no me cabe duda que también se deben reír algunos de las demandas del pueblo Mapuche o de las minorías sexuales. Risas que de nada sirven a la hora de construir, a la hora de poner el hombro, a la hora de entregar parte de mi tiempo en un proyecto país, cuando voluntariamente decido poner parte de mis habilidades en dar vuelta situaciones que para otros pasan desapercibidas.

Sé que a muchos no les debe interesar si existe o no una participación democrática en nuestra Universidad, pero a mi me interesa, me importa que nos respetemos, tal cual somos, que respeten nuestra dignidad como personas y estudiantes, nuestras opiniones, más allá de si estamos o no de acuerdo con ellas.

Es posible que nos topemos en asambleas o salas de clases donde no opinemos lo mismo, no importa, para eso vinimos a la universidad (universalidad), para dialogar, debatir, consensuar, aprender del otro, para entender que el mundo es un pluralismo por definición propia, puede ser que vengamos a la universidad para incluso, no escucharnos, pero jamás, para ser seres neutros, como de laboratorios, incoloros e insípidos.

Es por eso que te escribo esta carta Marta, para manifestar mi preocupación tras nuestra última conversación en la “asamblea” y los últimos hechos que ustedes como CEM han impulsado, te escribo, porque me preocupa que me hayas señalado que era fácil crear el ambiente para derrocar la próxima federación, sobre todo, me preocupa tu evidente disposición a destruir la incipiente democracia de nuestra Universidad, de la que te hablaba unas líneas atrás, donde quizás reíste.

No puedo perder la oportunidad de preguntarte: ¿Cuántas personas piensas que piensan como tú en tu carrera?, ¿son muchos? Y si lo son, ¿estas dispuesta a cambiar de opinión? a intervenir para que la señorita Democracia se haga mujer y señora dentro de la UCN, para que, sin importar la ideología que profesemos, cada uno de nosotros valga siempre lo mismo y sea respetado.

Para terminar, sin querer dar consejos o remedios brujos, pero manifestando mis inquietudes, me parece que esa loca obsesión que les a despertado por organizar la semana pirata puede ser riesgosa, el año pasado, por malas gestiones del consejo de presidentes en la misma semana, la federación perdió 6 millones de pesos y quedó en estado de quiebra antes de comenzar el mes de mayo, y ya lo sabes, tuvimos un año caótico, que no podíamos predecir. Este año, si volviese a pasar lo mismo, no podremos impulsar proyectos estudiantiles, foros o debates, ciclos de cine, el tan anhelado congreso para refundar el estatuto, promover campeonatos deportivos, reconstruir la radio y tantos otros desafíos que nos hemos propuesto como estudiantes, está en todos nosotros decidir que es más importante: ¿Un gran carrete universitario o el desarrollo de diversos proyectos estudiantiles durante el año 2012?, yo me quedo con lo segundo. Quedo atento a tus reflexiones.

Saludos Fraternos.

Gabriel Huidobro Reyes

domingo, 15 de enero de 2012

El desafío es generacional




El marco del nuevo contexto social chileno abre espacios y crea nuevas expectativas para las nuevas generaciones políticas, mientras avanzaba el 2011 desde aproximadamente junio en adelante, muchos dirigentes empezamos a darnos cuenta que este movimiento era más social que estudiantil, pues se conformaba como un nuevo espacio de mayoría en la política chilena, contaba con una aprobación social promedio del 80% de los chilenos, el movimiento es más que un grupo de estudiantes luchando por sus derechos, es una critica al modelo económico, social político y cultural, por lo mismo, este se debe perfilar como una nueva plataforma para la construcción de nuevas mayorías en Chile, con nuevos liderazgos.

Muchos jóvenes no ven con buenos ojos la política, y con toda razón, en ella denotan vicios y egocentrismos que son difíciles de comprender, muchos se preguntan, ¿cómo te puede gustar ese ambiente?, ¿cómo puedes ser de un partido político?, la respuesta no es simple y hace relación con nuestras vocaciones.

Es cierto, los partidos políticos en Chile son instituciones agotadas al servicio de una minoría ultra subjetiva, me refiero por ejemplo al “opus dei”, sectores empresariales o sindicales, no poseen democracia interna, son liderados por verdaderas mafias o sectores internos que comparten intereses creados, especialmente en el ámbito económico y por sobre todo, carecen de debate país, pero sin duda, ante la realidad del Estado contemporáneo, son la única forma de construir democracia, hasta ahora.

Tengo la certeza que quienes han construido hegemonía en estos espacios de poder no tienen intención alguna de que los partidos crezcan o se modernicen, que hayan personas criticas en ellos, los partidos al igual que nuestra “democracia” se fueron envejeciendo, esa fue la alternativa estratégicamente elegida, el objetivo es no tener una renovación generacional, pues conviene mucho más impregnarlos de tribus republicanas con apellidos como los Bulnes, Tohases, Freises, Girardis, Larraines y muchos otros.

Es por esto, que el contexto es tan importante, porque constituye una nueva alternativa para gobernar Chile, durante más de 20 años el gigante de la democracia dormía y nuestra clase política hacia y deshacía en los espacios de decisión, se apernaban en los cargos familias completas en ministerios, hospitales, municipios y en toda institución pública.

El año recién pasado, el 2011, millones de jóvenes marcharon y cientos discutían en las universidades públicas y tradicionales del país, también lo hacían en las universidades privadas, la consigna era cambiar Chile, cambiarlo superando las desigualdades, partiendo desde la educación, que no es otra cosa, sino, la reflexión del tipo de hombre que nuestra sociedad desea. Luego estos cambios se extenderían a reformas tributarias y políticas, para llegar a cuestionar la constitución chilena, no republicana, sino, hecha en un gobierno de facto, escrita con la sangre de miles de nuestros compatriotas y que Lagos, tontamente, intentó maquillar de democrática.

Existen actos políticos torpes, Ricardo Lagos jamás debió incorporar reformas constitucionales a la constitución creada por Jaime Guzmán, nadie en su sano juicio político legitima este tipo de documentos, falto mano dura, más decisión e identidad política, esa es una de las criticas más duras que se reproducen en las calles a los gobiernos de la Concertación, la falta de identidad y el exceso de comodidad con el modelo heredado.

La nueva generación es más ortodoxa de sus ideas e ideales, no cree en esto de gobernar y hacer los cambios en la medida de lo posible, no creen en los partidos precisamente por que no resuelven nada, solo se quedan en los buenos análisis, en los sesudos diagnósticos.

La nueva generación es más preparada, no es fácil pasarles gato por liebres, no es gatopardista, tiene contacto con la calle y con la academia, por lo tanto, su discurso esta constituido desde la realidad, desde lo pragmático, recuerdo que hace meses el diario La Tercera nos entregaba un perfil de los nuevos liderazgos de los espacios más independientes del Confech, muchos de ellos venían de sectores muy vulnerables, esa acumulación de fuerza, fueron décadas de injusticias cosechadas en manos de los demócratas y los economistas, es por eso, que el movimiento tiene tanta fuerza social, porque esta revestido de realidad, de agotamiento y cansancio.

Por el contrario, la antigua generación, ya lleva 4 décadas discutiendo sus propios paradigmas, echan mano de cuando en vez a la historia para validarse, pero lo cierto es que son un grupo de privilegiados, alejados de la realidad, inconsecuentes en su actuar, incluso con lo que dicen pensar, la política, ellos la transformaron en una industria más del capital, llena de burocracias y que le resulta de muy alto costo al pueblo chileno. La política chilena esta llena de siutiquerías y tradiciones detestables, de personas sin vocación de ayudar a nadie.

Sin duda, existen como en toda norma excepciones, pero el marco general es mayormente así, lo digo desde la propia experiencia.

Este año 2012 volveremos a las calles a construir una nueva organización, los nuevos actores vienen con más experiencia que el año recién pasado, utilizando medios de difusión regional como: Diarios y radios locales, redes sociales, es una generación preparada para gobernar, con vocación de poder y sin pelos en la lengua.

En la última semana, apareció un nuevo referente se denomina Revolución Democrática, es liderado por Giorgio Jackson, una de las figuras más mediáticas de la centro izquierda del movimiento, tengo la oportunidad de conocerlo, y estuvimos con el al día siguiente del lanzamiento, almorzamos en la fiesta de los abrazos junto a otros dirigentes en el parque O’Higgins, estoy seguro que Giorgio ya hizo la lectura de capitalizar las demandas del movimiento social en su referente, según nos comentaba, el primer día ya tenia 900 correos de personas que querían pertenecer al movimiento y que pretendían apoyar económicamente el proyecto, miles de entradas en la pagina, eso habla de que las personas están buscando alternativas a la clase política actual.

El poder no se comparte, se disputa, esta es una de las frases más celebres de los partidos políticos, el poder como fuente inspiradora de la política, se disputa de manera dialéctica en los partidos, pero sin reglas claras, en un partido político, gana el más fuerte, es la ley de la calle, no importa que ideas proponga, nadie escucha las ideas de nadie, sólo se pertenece al piño, no se cuestiona lo que dice el líder, aunque por lo general, no dicen nada, viven de la cuña de la radio o el diario y todo lo electoriza.

Los partidos políticos hoy en día, lo que no quiere decir que no los podamos corregirlo al día de mañana, son los que más derechos humanos violan (desde la perspectiva de la representación), es un descaro ver como se roban los votos, suben y bajan candidatos, manipulan elecciones primarias y con mayor razón las internas, de hecho sus elecciones internas, darían para un capitulo entero en este libro, en ellas usted común y corriente ciudadano, se puedes encontrar con las cosas más asombrosas.

Bajo esta penosa realidad, la alternativa para construir la utopía de una sociedad mejor y más justa es el nuevo movimiento social, hemos de desear que traiga consigo buenos frutos y liderazgos más humanizados, que empaticen con el dolor del otro, con el dolor de nuestro pueblo que la generación anterior ya olvidó.

La nueva generación no esta determinada por las juventudes de los partidos políticos chilenos, sino, una generación que de manera simultánea y externamente, empieza a liderar diversos espacios en la sociedad.

Es lamentable, precisar que ninguna juventud política se pronuncio en torno a las demandas, que nadie quería ser salpicado por la rabia social de la que hablaba antes, mientras millones de personas tocaban cacerolas en todo Chile, los partidos discutían sobre las municipales, por ejemplo: la juventud socialista de Chile titulaba en la prensa y acusaba al gobierno de Piñera de no incentivar el uso del preservativo.

Esta demás decir, que concuerdo con el uso del preservativo, pero los tiempos políticos estaban circunscritos en otros temas, no era el momento de atacar la agenda valórica de la derecha, eso es lo que me hace pensar que estos pequeños laboratorios políticos, las juventudes, están jugando Nintendo Wi mientras Chile se piensa a si mismo en los diversos espacios de representación.

Sin embargo, los partidos en una señal política y evidentemente como estrategia, tanto en las municipales, como en las parlamentarias, levantaran sus jóvenes caudillos que son obsecuentes al proyecto del sector que los impulse, hay que tener ojo con aquello, pues estos jóvenes, son versiones mejoradas de la antigua generación que ya hemos descrito, representan un peligro para la democracia.

Para cambiar Chile debemos trabajar desde la base de los movimientos sociales y evitar la propagación del establishment, no porque nos neguemos a que exista una generación que domine, un Estado, es evidente que eso sucederá lo queramos o no, sin embargo, porque necesitamos que esta nueva generación política tome de si y para suyo los cambios que piden las personas comunes y corrientes en las calles, no podemos seguir avalando que la política sea una industria pornográfica, llena de espectáculos, es hora de subirle su condición moral.

domingo, 23 de octubre de 2011

lunes, 17 de octubre de 2011

La mujer y la filosofía, una historia con sabor a discriminación.


Por largos años la mujer fue sólo poesía, era reducida a una simple definición de belleza, ternura, delicadeza. Sometida a una perspectiva de maternidad, una reproductora por naturaleza, sin embargo, al pasar de los años, sobre todo en las últimas décadas, ellas tuvieron que disputar espacios de decisión, la mujer se transforma en una alternativa a los discursos creados por el hombre y su dominación.
Para Platón, la mujer se convierte en objeto de razón. Por lo tanto, en ningún momento defiende sus derechos o los iguala al del hombre. Sencillamente porque al ser un objeto de razón debe prepararse para él, ya que el hombre (masculino) debe reproducirse con alguien similar para poder tener hijos perfectos. Aquí vemos reflejada la visión que Platón tenía sobre la mujer, la cual era considerada únicamente como un ser para mantener la especie y en ningún momento un ser con Derechos Civiles. Y mucho menos con las mismas oportunidades de participación que el hombre.

Podemos deducir que la mujer no tuvo una influencia filosófica occidental desde los inicios de la filosofía desde Tales de Mileto hasta llegar al periodo Socrático, de la misma manera, con la Caída del imperio Romano la mujer se perpetuo en un rol circunscrito a la subordinación del matrimonio hasta llegado el siglo XX, hablamos de casi 3000 años en que la mujer no tuvo participación alguna en la construcción de los discursos que interpretaban la sociedad occidental, su rol se incorpora recién en los años del mil novecientos con el nacimiento del movimiento de reivindicación “Sufragette” en Inglaterra, que triunfa a principios del siglo XX, y en el que las mujeres exigían idéntico derecho al voto que los hombres, lo cual constituyó un modelo para el resto de las mujeres en Occidente.
Es importante por ejemplo el rol de Simone de Beauvoir, Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a Jean Paul Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.
También es necesario mencionar a Hannah Arendt, filosofa Alumna y compañera de Martin Heidegger, exiliada en los Estados Unidos a raíz de la persecución nazi en Alemania, cercana también a los fundadores de la Escuela de Fráncfort, esta mujer es la única cuyas obras, de manera indiscutible, aparecen en todas las reseñas curriculares en las universidades que imparten Ciencia Política, la gran critica es que ella es una mujer que se expresa a través de una doctrina masculina.
Fue el movimiento filosófico denominado “Feminismo” el punto de convergencia que no aparece sino hasta la década de los 60 y que nace como una consecuencia de las guerras mundiales, al escasear los hombres, las mujeres en Europa tuvieron que salir al trabajo y a los campos a ocupar el rol que por tantos años se les negó.
Entre los años sesenta y setenta este movimiento fundo sus ideas en la separación del concepto de género y de sexo, asociando el primero a una mera estructura de dominación de los hombres hacia las mujeres, construyendo teóricamente dos visiones para el cambio radical del tipo de sociedad, la primera, la subversión a una sociedad dominada matriarcalmente, y la segunda, una vía radical hacia la igualdad de derechos. El segundo, el sexo, se le atribuyo sólo una connotación característica de la especie. Fue el concepto de maternidad el que nunca pudo ser unificado entre mujeres blancas, negras, marxistas, socialistas, naturistas, etcétera. Lo cual llevó a un quiebre a este movimiento filosófico.
El rol de la mujer en la sociedad contemporánea ha sido cada vez más sustancial, llegando en la última década a ocupar significativos espacios de poder, hoy en Latino América nuestras democracias han elegido a varias de ellas en la primera magistratura de estos países, rompiendo con el paradigma de que las ideas son monopolio de una estructura socio-político-filosófico patriarcal, como parte de la tradición republicana. La política hoy se contrasta con el rol más activo de la mujer en la sociedad y por tanto en la filosofía y su quehacer, sin embargo, sigue siendo una historia de discriminaciones por superar.

sábado, 15 de octubre de 2011

Fernando Paulsen y su derecho a la replica en Tolerancia 0, una lucha de principios.


Por Gabriel Huidobro.

José Carrasco Tapia, periodista y editor de revista Análisis, compañero y amigo de Fernando Paulsen, a medio vestir en la madrugada del 8 de Septiembre del 86 fue embestido por la CNI (Central nacional de Informaciones), el mismo día del atentado a Pinochet en manos del FPMR, fue en su departamento de calle Santa Filomena (Providencia), donde su familia lo vio partir por última vez, murió acribillado a balazos en un muro del cementerio Parque del Recuerdo.

Tuvieron que pasar 25 años para que Paulsen pudiese enfrentar a su torturador, en el capitulo de hoy en Tolerancia 0, el periodista no perdió la oportunidad de reprocharle a su viejo carcelero (Labbé) su historia, de donde viene y en que trabajaba por aquellos años donde Paulsen estuvo preso, preso político por luchar en contra de la censura que les imponía la dicta-dura como periodista editor de la revista Análisis junto a José Carrasco.

A un violento Labbé entrevistado, se le recordó su pasado como ex militar funcionario de la DINA y que hoy, así como toda esta “nueva derecha”, son quienes claman que se respete el estado de derecho, los mismos que lo violaron sistemáticamente durante 17 años en el pasado.

“Es usted una muestra viva de que el estado de derecho funciona Alcalde Labbé”, le replica Paulsen con suspicaz ironía a su viejo amigo militar, recordándole su pasado en La Dirección de Inteligencia Nacional, organismo que estaba encargado durante la dictadura chilena de reprimir y diseñar las carnicerías de quienes se oponían al régimen totalitario, Paulsen toma un respiro y continúa:“ahora seria más difícil”, no da tregua, “con la experiencia pasada, el ejercito ahora sabe a quienes encierran en Punta Peuco” refiriéndose a los mandos medios, ya que los altos mandos, los asesinos intelectuales jamás fueron encarcelados, termina diciendo: “después se hicieron ministros o alcaldes”.

EL PLAN DE LA DICTADURA PARA LA CONTINGENCIA

Antes de la muerte de José Carrasco, en marzo del 86, era Fernando Paulsen quien escribía desde los campos de concentración chilenos, las cárceles políticas de quienes no compartían los mismos gustos de la ya refinada burguesía totalitarista, “El plan de la dictadura para la contingencia” se llamaba el texto que Paulsen escribió desde aquel sitio lleno de muerte y abusos, y que publicaba José Carrasco en la otrora revista Análisis, la única forma que tenían de resistir a la muerte de Paulsen, era no enmudecer, no dejar de escribir ni publicar, firmando desde la carcel su columna política era el único testimonio de que seguía con vida. El eventual silencio de alguno, sólo significaba la muerte de quienes les daban vida a esos textos, al pasar de los meses, fue José quien enmudeció, sólo continuó Fernando.

La justicia en un país pequeño y abusado como Chile, no tarda, simplemente no llega, bien lo sabe Fernando Paulsen, pero la vida es más sabia que la muerte, al menos para esta particularidad, la oportunidad de mirar a los ojos a quien reventó tus sueños no se pierde, Fernando Paulsen luchó en la dictadura por el derecho a la libertad de expresión, por consiguiente, el derecho a la réplica, hoy obtuvo un triunfo moral, un reconocimiento a su talento y por que no decirlo, a su historia, mis más sinceras condolencias Don Fernando, esta noche es muy posible sea larga para usted y su memoria, pero sin duda, será la más digna de muchas, lo espera una larga conversación con su viejo amigo José.

Saludos Fraternos

Declaración Pública


Estimados Estudiantes:



Hoy más que nunca tengo la sensación de que hemos pasado a otra fase de las movilizaciones, todas las esperanzas que hemos sembrado en la ciudadanía y en las familias chilenas, es un capital social y político que no podemos perder de vista al momento de cerrar un ciclo para iniciar otro.

Tras los cinco meses de representar a nuestra universidad y comunidad educativa en el Confech, quisiera presentar mi renuncia a la vocería que obtuve, principalmente, gracias a la confianza de los estudiantes de las carreras de Pedagogía en Filosofía y Licenciatura en Ciencias Religiosas de la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo.

Agradezco de corazón a todos quienes confiaron en mi y me permitieron vivir esta maravillosa experiencia en mi formación, tanto en lo personal como en lo profesional, durante este periodo, puse todas mis energías en posicionar a la UCN como una universidad con propuesta y espíritu critico en su relación con los otros actores del mundo estudiantil.

Mención especial, hago del apoyo que logramos obtener como universidad hacia la FEMAE, en este proceso logramos construir una admirable relación entre nuestra universidad y la federación de estudiantes mapuches, sin duda, un avance.

De la misma manera, fuimos insistentes en posicionarnos como una universidad que defendía su identidad de tipo tradicional, ante la mirada de quienes privilegiaban aquellas que fueron creadas por el estado, logramos en conjunto a otros actores, posicionar nuestra demanda.

Otro gran avance, fue derrotar el excesivo centralismo del Confech, a través de los bloques zonales, lo que en su momento permitió destrabar algunas discusiones de tipo nacional.

Mi apoyo a nuestra organización estudiantil no se flagela, al contrario, se materializa en más compromiso, los instigo a debatir sobre fortalecimiento orgánico y programático en un congreso estudiantil.

Sin duda, ofrezco disculpas por los traspiés que pude haber cometido, servirán de reflexión para el futuro, los invito a compartir los logros obtenidos, pues estos son de todos nosotros.

Sigamos trabajando con la misma fuerza y convicción con que hemos actuado hasta ahora, pues hoy en nuestra universidad, no existe persona alguna que no entienda que el modelo educativo y su estructura son claves para la construcción del tipo de sociedad al que aspiramos quienes soñamos con un Chile más justo, nos seguiremos conociendo en los patios y en las aulas, debatiendo con altura de mira el tipo de universidad que todas y todos ambicionamos.

Saludos Fraternos.



Gabriel Huidobro Reyes
Centro de Estudiantes
Carreras de Pedagogía en Filosofía
Y licenciatura en Ciencias Religiosas.

lunes, 14 de junio de 2010

Los Dos Caminos

La Concertación es una necesidad política, una realidad, una formula que permite gobernar, su continuidad táctica es de vital importancia, pero el eje conductor esta vez y en consecuencia al debilitamiento del centro político chileno demostrado en la derrota de Frei, indica que debe ser el Partido Socialista quien lidere esta nueva etapa de centro, centro izquierda e izquierda.

El interés por ganar estas elecciones internas, implica poder principalmente influir en el punto de partida de todo este proceso, es necesario y presupone un grado de obviedad, que el partido socialista proyecte una visión de la sociedad que interpreta y de su propia realidad corporal. Muchos se le han adelantado por estos días, precisamente por que esos muchos no necesitan hoy recomponerse por su corta data de vida partidaria y el nulo daño que les genera el nuevo escenario político.

El más peligroso de estos fenómenos para el PS es el denominado partido progresista, que no es una idea tan nueva como pretenden masificar algunos y que podría hacernos bastante daño electoral sino tomamos medidas. El nuevo progresismo, no es más que la misma posición política ecléctica que jugó el PPD en el rearme de los partidos en plena década del noventa, no es más que un refunde de viejas estrategias post guerra fría, un relave de políticos e ideólogos de segunda generación marxista, los denominados renovados, muy cercanos al lagismo.

Es en el ejercicio del poder, donde nace una nueva contradicción dialéctica, es el nacimiento de un nuevo, pero viejo dilema partidario que no hemos sido capaces de enfrentar, la relación intrínseca del poder en el gobierno con el deber ser partidario, discusión que han dejado suspendida por parecer un problema in-solucionable y que finalmente viene a darle cuerpo a nuestra discusión eleccionaria actual.

Mucho comparto con aquella compañera, que siendo parte del ex gobierno y que perteneciendo a un bloque interno oficialista dijo: “Tuvimos el gobierno, pero no tuvimos el poder”, y no tuvimos el poder por que no hicimos esas transformaciones que deben hacer los socialistas, precisamente por esta contradicción de rol en la cual estuvimos inmiscuidos y que no supimos resolver, pero que hoy debe servir a nuestras generaciones para enmendar posiciones futuras. Es cierto que gobernamos con la Democracia Cristiana y que debemos ser, como en toda sociedad, respetuosos de nuestros acuerdos, pero vamos de lo general a lo particular, también es cierto que nuestros acuerdos no pueden ser superiores a nuestra moral, sino entonces, esto quiere decir, que no tenemos una moral determinada, y me refiero por cierto, a nuestra moral revolucionaria que es simplemente el reflejo de nuestra identidad ideológica y partidaria, el deber ser de un socialista, que no son dos conceptos por si solos, que se escriben y se pronuncian distinto, pero que a la hora de transformarlo en acto, debe ser uno, del modo contrario, se nos presenta una difícil ecuación entre el interés colectivo (bien común) y el interés político (de algunos), como lo ejemplificó hoy día el discurso de Sebastián Piñera, con el cual obviamente no estoy de acuerdo, pero no deja de ser interesante reflexionar como lo expone, denominando el proyecto de educación que deroga la LOCE, propuesto por nuestro gobierno en la administración de Bachelet, como “el acuerdo de todos los sectores políticos”, pero que a la hora de abordarlo desde nuestra propia lógica materialista, es absolutamente insuficiente, sin embargo, no bastando con aquello y a mi parecer lo que es peor, no siendo representativo en ninguna medida del interés publico ni del sector que dice representar, que es obviamente el de la educación pública, finalmente como dice José Saramago, “los Estados hoy limitan su acción o su función a la de simples guardianes de las reglas del juego capitalista”.

Por esto, las elecciones hoy presentan dos caminos o alternativas de la nueva construcción partidaria y de la historia del socialismo en Chile a futuro, el primero, por darle un simple orden, el ya conocido por todos, la opción que representa continuismo del oficialismo en la dirección de Melo y de su política excesivamente reduccionista, de lotes, a menudo autoritaria y plutócrata, liderada hoy por el ex líder de la revolución pingüina, Cesar Valenzuela y que principalmente apela a la falacia de la “responsabilidad política”, responsabilidad que según dicen ellos, “sólo la han asumido ellos estos años, mientras todos los demás se dedicaban a criticar y poner obstáculos a la administración concertacionista”, con el ya acostumbrado predominio de la razón por delante, donde cualquier criterio distinto a este, es simplemente absurdo.

La otra alternativa, representada por la joven egresada de derecho de la U. de Chile y actualmente Vicepresidenta de la Mujer del PS, Mariana Arellano, que plantea la unidad transversal de todos los sectores internos de la JS para el re orden político, institucional y administrativo, pero que a su vez, reinstala la posibilidad de un debate ideológico actual y permanente, que nos faculte para volver a ser luchadores sociales y educadores populares, donde podamos como decía Gramsci: “construir el bloque hegemónico del poder, que contrastará con la hegemonía cultural de la clase dominante”, es decir, un poder civico, incrustado en el sentir colectivo, que nos permita hacer los cambios que otros olvidaron y que hoy creen innecesarios.

finalmente, estará en manos de los militantes de la JS, que tipo de estructura construirán.

martes, 4 de mayo de 2010

PROHIBIDO GRITAR



El otro día mientras tomaba café con una amiga, ella me comentaba la necesidad de crear espacios para gritar, me dijo:

¿Te has dado cuenta de que no existen lugares para gritar?, ayer iba llegando a mi trabajo y necesitaba gritar, así que en el estacionamiento del mall, antes de entrar a la clínica, estaba sola y lo hice, grite, grite fuerte y seguí caminando, a esa hora de la mañana pasan pocas personas por ahí, así que pase piola y seguí a mi pega…

La verdad es que no me pareció importante en ese momento su comentario, pero unos minutos después cuando me dirigía a mi cátedra de DDHH, le di una vuelta y en clases y después de clases, me hacia sentido que no existiesen esos lugares tan necesarios para los individuos cuando entran en crisis o que quieren simplemente revelarse de algo. Fue tan revelador para mí esta necesidad, que recordé de inmediato una discusión que tuve hace un par de días donde sin reparar en daños insulte a un parcito de sujetos clasistas. Después de haberme cuestionado si había actuado bien o simplemente había sido un absurdo caer en ese tipo de juego, me di cuenta de la necesidad que tenía yo de gritar, es decir, de manifestar lo que pensaba de algunas cosas y por que no decirlo, de algunas personas también, en definitiva, de consignarnos a nosotros mismos el derecho de fastidio, de aburrimiento, un legitimo derecho que a veces no es bien mirado por la decorosa sociedad.

A propósito, siempre soñé con llegar a la universidad y lo complejo que debía ser discutir las universalidades de ideas que habían construido el camino del hombre en el mundo, sus ideologías o fundamentos filosóficos, pero al llegar a ella, comprendí mejor porque había sido derrotada la sociedad del pensamiento y había avanzado implacablemente la sociedad del consumo, como nos había dominando el sentido de serie de Warhol por sobre el ideológico de la bauhaus, como nos habían instruidos como simples consumidores y no como complejos ciudadanos, en definitiva comprendí, como se habían instalado en el mercado de la educación mundial los conceptos de dominación de la guerra fría, más bien conceptos, dogmas fundamentales del mundo contemporáneo y de la economía libre que proponen a un hombre más automatizado, dominado y vulnerado intelectualmente, que libre pensador y critico. Después de la década de los noventa por decisión de no sé quien (o más bien si lo sé), se estableció el criterio (dogma) de que ya no era el momento de las ideas transformadoras y creadoras de otros mundos, esas ideas se convirtieron en simples anhelos inalcanzables para hombres soñadores, poco prácticos, parece divertido y cruel mirar como no se debate en las universidades sobre que sociedad queremos construir, o en términos más teóricos, debatir sobre la economía de libre mercado y de ahí todas sus consecuencias de pobreza y desigualdad globalizada que producen en el mundo, entonces como no gritarles a esos profesores del mercado, que no todos estudian para ser ricos, autómatas e individualistas, sino que algunos también lo hacen para resolver otros sistemas alternativos al actual, que darían respuesta a la necesidad de millones y millones de personas que buscan sistemas más representativos de su propia realidad, sistemas que por ejemplo no marginaran a millones de jóvenes de ser parte de la sociedad de libres pensadores.

Y así fueron esas universidades del neomodernismo que se alejaron del mundo de las ideas y de la investigación de las mismas. En esas universidades donde no se practica la universalidad, sino más bien se pone en práctica el autoritarismo del profesor, su poder evangelizador, sólo se hace una lectura del mundo para el que trabajan y para el cual preparan al pupilo, en estas universidades se exhibe la historia de la izquierda como un estereotipo de derrota indiscutible, incomprensible, utópico, impráctico y a menudo burlesco, entonces ¿en qué podemos creer nosotros que no creemos en aquello? , y, ¿en qué debemos creer si nadie cree en lo nuestro y los nuestros tampoco creen?, y si las universidades son formadoras y creadoras de pensamiento, y los trabajadores, sus hijos y sus nietos no tienen acceso a esas universidades, ¿Quienes formarán y crearán otros pensadores?. Me refiero a los trabajadores de verdad.

Es por eso, que no paso por mi vida inadvertida la necesidad de gritar, esa inquietud de un amigo, esa exclamación la hago cada vez más mía, ¡gritar fuerte lo que no me gusta, que no estoy de acuerdo, que este sistema da asco, que es excluyente, clasista, cruel!… gritar… sólo eso, gritar, el derecho de gritar y manifestarse, que no se consagra en ninguna parte de nuestras vidas y que sólo le importa a un par de locos en un café.

lunes, 26 de abril de 2010

Este mundo de la injusticia globalizada.



Aunque debo reconocer que este blog es mi alter ego y que lo escribo sólo para quien lo vea de forma casual, este discurso escrito abajo, que no conocia hasta hace unos días, concentra mi visión sobre el mundo y mi opinión sobre la política, un mundo que me cuesta mucho entender y que muchas veces prefiero soñar, soy un joven no tan joven, un soñador práctico, un socialista utúpico derrotado, un ciudadano disconforme, un antisistémico sistémico, una persona que sufre, que rie, que llora, que se apasiona y muy ansioso aveces,muy imprudente consigo mismo, como diria Manuel Garcia: un poco hablador pero simpático.

Discurso de José Saramago, Premio Nóbel de Literatura, pronunciado en la clausura del 2do Foro Social Mundial. Porto Alegre, Febrero 2002.

Comenzaré por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.
Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta'.
¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto que la Historia nunca nos lo cuenta todo...
Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo, en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia. Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días. Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción, una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral, el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.
Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que morían. Doblaban también para señalar las horas del día y de la noche, para llamar a la fiesta o a la devoción a los creyentes, y hubo un tiempo, en este caso no tan distante, en el que su toque a rebato era el que convocaba al pueblo para acudir a las catástrofes, a las inundaciones y a los incendios, a los desastres, a cualquier peligro que amenazase a la comunidad. Hoy, el papel social de las campanas se ve limitado al cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente, más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran, hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización económica.
¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno.
Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...
¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.
No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Imagine, volviendo a las utopias.




Imagina que no hay ningun paraiso
Es facil, si lo intentas
Ningun infierno por debajo nuestro
Encima nuestro, solo el cielo,
Imagina toda la gente,
viviendo el momento presente.

Imagina que no hay paises
no es dificil, hazlo.
Nadie para matar, ni por quien morir,
ni siquiera religion.
Imagina toda la gente
viviendo su vida en paz.

Tu puedes decir que soy un soñador
pero no soy el unico.
Espero que un dia te unas a
nosotros y el mundo sera
uno solo.

Imagina que no hay propiedad
me pregunto si lo consigues,
ninguna necesidad de
ganancia o lucro;
una hermandad de hombres.
Imagina toda la gente
compartiendo el mundo entero.

lunes, 4 de enero de 2010

El Lector, muy parecido al libro, los invito a ver esta pelicula.

Para aquellos que desean ver una buena pelicula, aquellos que como yo, relacionan sus utopias con sus realidades y a través de ellas hacen sintesis de su propios compromisos sociales...

Sinopsis de El lector

Cuando cae enfermo en su camino a casa desde el colegio, Michael Berg (David Kross) un joven de 15 años, es rescatado por Hanna (Kate Winslet), una mujer que le dobla la edad. Ambos comienzan un inesperado y apasionado idilio hasta que Hanna desaparece inesperadamente.

Ocho años después, Michael, convertido en un joven estudiante de derecho vuelve a encontrarse con su antigua amante mientras está como observador en un tribunal donde se está juzgando a colaboradores de la Alemania Nazi. Hanna está acusada de un horrible crimen y rechaza defenderse a sí misma. Michael, gradualmente, se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un secreto que considera aún más vergonzoso que el asesinato.

domingo, 3 de enero de 2010

La Memoria es fRaGil

Resulta lamentable la incapacidad de mirar hacia atrás y reconocer que, antes de 1990, nacían en Chile tres tipos de hijos los naturales, los legítimos y los ilegítimos, que las salas cunas eran escasas, que se pagaba la asignación familiar al padre, que las mujeres trabajadoras estaban imposibilitadas de amamantar a sus hijos, que las trabajadoras de casa particular carecían de fuero maternal, que la participación laboral femenina alcanzaba al 31%, que se exigía el test de embarazo para postular a un empleo, que el acoso sexual parecía como algo obvio, que los problemas de familia los veían los tribunales ordinarios, que la violencia familiar era invisible, que el embarazo limitaba tanto el trabajo como la continuidad de los estudios de las mujeres, que los padres estaban ausentes en los primeros días de vida de sus hijos, que no existía un sistema de protección preferencial e integral para la primera infancia, que la ley de matrimonio civil no contemplaba el divorcio y se utilizaba el fraude de las nulidades y así, suma y sigue.
FRE! 2010

THE OMINAMI SHOW GROUP


Los nuevos acuerdos de “la nueva supuesta mayoría progresista”, lejos están de presentar unidad y dialogo, presagian quiebres irreconciliables para los próximos duros procesos en que se someterá la izquierda chilena, procesos que se realizarán, indiferentes a la derrota o la victoria de Eduardo Frei.
Hay que ver como algunos “progresistas” entienden que su rol político histórico contemporáneo, no tiene otro fin sino la muerte política de Camilo Escalona, en síntesis, la renuncia a su cargo como gesto a la ciudadanía para la reconquista de ese 20% que ME-O logro canalizar de descontentos, si pudiesen escupirlo, no me cabe la menor duda que lo harían, vivimos la peor vulgaridad intelectual de los últimos tiempos, atrás quedaron conceptos como el merito y la experiencia, conceptos que en sociedades maduras y socialdemócratas europeas son de alta importancia por el grado de complejidad que significa ganar espacios contra el mundo globalizado del imperialismo y de sus negocios.
Si hay que hacer algún “mea culpa”, este se debería expresar en el profundo daño que genera la ignorancia, una militancia poco educada cívica y políticamente, lo cual posibilito que la derecha introdujera a través de su activo más nuevo (ME-O) climas de beligerancia e inestabilidad política al partido de Gobierno. ME-O, niño estrella, fruto de las cámaras de TV, las luces, el whisky, los autos caros, las chicas lindas de la alta sociedad, representa el anti-mundo al cual apuesta el socialismo, el socialismo aspiracional chileno que representa una alternativa global al capitalismo, al monopolio, porque es en esencia un sistema no-capitalista, con un objetivo claro de justicia social, y, por definición, mejor que la sociedad que pretendía sustituir , sin embargo ME-O es el símbolo y, en parte, la realidad de una sociedad globalizada y estética, sin códigos políticos claros de gobernabilidad, empleando todo tipo de artimañas para superar sus diferencias personales con las oligarquías partidarias dominantes durante este ultimo proceso político en el PS, siendo capaz de transar con la derecha en negociaciones turbias la utilización de sus medios de conducción de masas, como lo son: la TV, los Holdings radiales y sus magazines, en una campaña presidencial que desprestigio los últimos 20 años de gobiernos, años de democracia y logros sociales e internacionales para Chile. En síntesis, hoy el instrumento al cual adhiero (PS) para superar las condiciones de vulnerabilidad de mi pueblo y conducirnos a una lucha fraterna por la justicia social a sido abatido por la derecha reaccionaria, dejándonos desconcertados, invocando el modelo del desalojo, eventualmente ganando por bocover, con la destrucción de los participantes y no convocando los temas de fondo, por los cuales, una izquierda de antaño más organizada lograba derrotarlos, en suma, de nada sirve hablar hoy de la mejora del sistema previsional de los trabajadores chilenos, de una AFP estatal, de las reformas laborales que necesitamos, de las libertades personales que todo modelo progresista plantea, de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres más pobres de Chile, del respeto a la diversidad y a las minorías sexuales, de la ley antiterrorista, de la desmunicipalización de la educación publica, de las políticas verdes para el cuidado del medio ambiente y de bajar los niveles de emisión de gas carbónico de Chile, del aborto, de la descentralización de la cultura, de la autonomía económica de las regiones, del modelo extremadamente presidencialista, de un sistema de cobertura de protección social para la clase media, etc, etc, etc, en suma, hoy no cabe espacio para debatir sobre progresismo, por que debemos ser obsecuentes con nuestro verdugo (ME-O) para que nos permita ocupar ese insípido e inexpresivo 20%, ya que el objetivo político de este segundo ciclo es derrotar a Escalona y no a Piñera.
Reitero finalmente que es vergonzoso el cacerolazo y el vil activismo politiquero The Ominami Show Group, esto nada tiene que ver con ser opción o alternativa de proyecto para re unificar al mundo de la izquierda, por que una vez más, sentados en sus culos regordetes frente a sus televisores, desde sus hogares de clase alta, desde la vulgaridad y precariedad de su lenguaje político, anónimamente los fascistas esperan reconquistar el poder político con mano agenda, esta vez, con la ayuda de uno de los nuestros.

Gabriel Huidobro Reyes
Militante PSCh.

VOTAR HASTA QUE DUELA , Escrito por Manuel Cabieses Donoso.


Miércoles, 23 de diciembre de 2009
En ningún otro momento del último medio siglo la derecha estuvo tan cerca -como ahora- de apoderarse del gobierno mediante el voto ciudadano. Las elecciones del 13 de diciembre dieron al empresario Sebastián Piñera una ventaja de 14 puntos sobre el senador y ex presidente Eduardo Frei: 44,05% contra 29,60%. Sin embargo, a medida que se acerca la segunda vuelta del 17 de enero, el panorama comienza a cambiar.
Bajo la superficie triunfalista de las encuestas y de los medios de comunicación, asoman de nuevo -en ayuda de la Concertación- las maltratadas reservas de voluntad democrática para enfrentar al poder oligárquico. Se trata de la última línea de defensa de una coalición de gobierno extenuada por sus inconsecuencias, sus querellas internas y la corrupción de muchos de sus funcionarios y representantes.
Sin embargo, a falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, la Concertación de Partidos por la Democracia representa el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa. Don Dinero pretende administrar el poder total en Chile, enmascarando su dictadura con el voto obtenido a través de la manipulación de las conciencias, tal como soñó el pinochetismo con su Constitución de 1980, todavía vigente.

Un poco de historia

La tentación del gran empresariado por administrar la suma del poder político, social y económico tiene ya su historia, en el Chile moderno. El primer intento -casi exitoso- lo hizo en 1938 el millonario especulador de la Bolsa y ex ministro de Hacienda, Gustavo Ross Santa María. Pero fue derrotado en forma estrecha por el abogado y profesor radical Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular (radicales, socialistas y comunistas) que alcanzó el 50,26% contra 49,33% de Ross.
En 1952, otro empresario -fundador de una de las principales fortunas del país-, Arturo Matte Larraín, trató también de imponer su riqueza para ser elegido presidente de la República. No tuvo éxito, pero consiguió 27,81% de los votos. Fue derrotado en forma contundente por un ex dictador (1927-31), el general (r) Carlos Ibáñez del Campo (46,8%), que también superó al radical Pedro Enrique Alfonso (19,95%) y al socialista Salvador Allende Gossens (5,44%), que hacía su primer intento de llegar a La Moneda.
En 1958, un empresario -con más pergaminos que Piñera- ganó la Presidencia de la República. Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio, independiente afín al Partido Liberal, hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma (1920-25 y 1932-38), obtuvo 31,2% de los votos. Superó en forma estrecha al socialista Salvador Allende (28,91%), al democratacristiano Eduardo Frei Montalva (20,75%), al radical Luis Bossay Leiva (15,43%) y al diputado independiente Antonio Zamorano Herrera, ex cura de Catapilco (3,36%). En el Congreso Pleno el Partido Radical -el partido de la Masonería- votó por Alessandri, dándole la espalda al hermano Salvador Allende, ex ministro de Aguirre Cerda.


El gobierno de los gerentes

La receta de Jorge Alessandri fue trasladar al gobierno los métodos de administración de la empresa privada para “gerenciar” la crisis que vivía el país. Por eso su administración fue conocida como el “gobierno de los gerentes”. Desde luego, la gran empresa -nacional y extranjera- fue beneficiada con las medidas de ese gobierno.
Aunque representante de la oligarquía, Alessandri practicaba una forma de vida sobria y mesurada, bien distinta de la ostentosa conducta del actual candidato de la oligarquía. Alessandri vivía en un departamento de la calle Phillips, frente a la Plaza de Armas, y caminaba diariamente hasta La Moneda. Los fines de semana los pasaba en una parcela cerca de Santiago a la que viajaba en su automóvil particular. Aún no llegaba al país el huracán financiero del neoliberalismo que más tarde traería la dictadura militar-empresarial, agudizando la desigualdad y provocando la transnacionalización de la economía.
En el período post dictadura, otro empresario, Francisco Javier Errázuriz, intentaría comprar el sillón de O’Higgins. En 1989 obtuvo poco más de un millón de votos (15,43%), pero fue superado por el heredero de la dictadura, el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi (29,40%), y por el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar (55,17%), cuya presidencia inició la ronda de gobiernos de la Concertación que se prolonga hasta hoy.

La Concertación en cifras

El sucesor de Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tuvo problemas. Fue elegido en 1993 con mayoría absoluta: 57,98% (4 millones 40 mil 497 votos). Pero de nuevo un empresario y candidato de la UDI trató de ganar la Presidencia: Arturo Alessandri Besa (24,41%), sobrino de Jorge Alessandri, ex cónsul de la dictadura en Singapur. Entretanto, José Piñera Echenique, hermano de Sebastián, ex ministro de la dictadura, alcanzó el 6,18%. Este Piñera fue el creador de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que entregaron al capital privado nacional y extranjero los fondos previsionales de los trabajadores chilenos. Parte considerable de esos recursos, unos 50 mil millones de dólares, los han invertido las AFP en el exterior, sobre todo en Estados Unidos. Además, como ministro de Minería, José Piñera promovió la Ley Minera que abrió las puertas a una inversión extranjera que casi no tributa en el país. Solamente en el año 2006 las compañías extranjeras del cobre ganaron 20 mil millones de dólares. Esas utilidades son colosales si se considera que superan las inversiones brutas en la minería de Chile en los 30 años anteriores. El caso más escandaloso son las ganancias de la minera La Escondida, una empresa australiana. Finalmente, como ministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera fue autor del Plan Laboral, un conjunto de normas que hicieron polvo los derechos y conquistas de los trabajadores chilenos, desarticulando la organización sindical.

Pero la situación de la Concertación se hizo difícil a partir de Frei. Su sucesor, Ricardo Lagos Escobar, ex radical, militante part time del Partido por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en 1999. Llegó sólo al 47,96% (3.383.339 votos). Pisándole los talones estuvo el candidato de la UDI, Joaquín Lavín (47,51% y 3.352.199 votos). La candidata comunista Gladys Marín logró 3,19% y el humanista Tomás Hirsch 0,51%. Aunque la dirección del PC llamó a anular o votar en blanco en la primera experiencia de balotaje, gran parte de su votación apoyó a Lagos, que ganó por nariz (51,31%) a Lavín (48,69%).
Las dificultades concertacionistas se repitieron el 2005, enfrentando a una derecha dividida. La socialista Michelle Bachelet obtuvo 45,96% contra 25,41% de Sebastián Piñera (Renovación Nacional) y 23,23% de Joaquín Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). La suma de los candidato de la derecha superaba a Bachelet (48,64% contra 45.96%). Pero esta vez el Partido Comunista, que había apoyado al humanista Tomás Hirsch (5,40%), llamó a votar por Bachelet. El PC le presentó algunas “condiciones”, entre ellas la reforma de la Constitución y el cambio del sistema binominal, temas de la legislación laboral y de protección del medioambiente, aceptadas de inmediato por la candidata y su comando. De esa forma -aunque Hirsch llamó a votar nulo- Michelle Bachelet pudo derrotar a Piñera por 53,50% contra 46,50%.
Así llegamos a la sombría situación que hoy encara la Concertación. Sin dudas el peor resultado de uno de sus candidatos presidenciales es el 29,60% que el 13 de diciembre obtuvo Eduardo Frei. Deberá definir en segunda vuelta con un Piñera que se presenta con el 44,05%. Sin embargo, surgen dudas si ese porcentaje es el máximo que puede alcanzar el candidato de la derecha, o si tiene posibilidades de crecer succionando la votación de Enríquez-Ominami, de la cual nunca estuvo muy distante.
Los propios analistas de la derecha, luego de la euforia inicial, han advertido que la fortaleza de Piñera puede ser una ilusión óptica. En efecto, su 44,05% es inferior al porcentaje alcanzado por la derecha en 1989, 1999 y 2005. Asimismo, parte considerable de la votación de Marco Enríquez-Ominami (20,13%), proviene de la Concertación y de sectores de Izquierda que votarían por Frei ante el peligro de una victoria de la derecha. El desplazamiento de votos hacia el candidato de la Concertación ya comenzó con el Juntos Podemos (Partido Comunista, Izquierda Cristiana y Socialistas Allendistas) que el 20 de diciembre oficializó su apoyo a Frei. El candidato presidencial del JP, el socialista Jorge Arrate, aumentó en 60 mil los votos del sector y obtuvo 6,21% (430.824 votos) que reforzarán a Frei.

La erosión ideológica de Chile

No obstante, se mantiene en pie la amenaza de que la derecha gane el 17 de enero. No sólo por la contundencia de su propaganda que incluye los medios de comunicación más influyentes del país. Ellos se encargan de mantener viva la imagen de triunfo irreversible de Piñera. Asimismo, es un hecho que hay una percepción de agotamiento de la Concertación y un deseo de cambio que no se expresa con coherencia programática. Por ahora se orienta a reclamar “caras nuevas”, una demanda poco consistente que ningún sector político atiende hasta hoy. Sin embargo, Piñera y la derecha “enchulada” la han capitalizado y reclaman por el “cambio”, sobre todo después del eclipse de Enríquez-Ominami.

En rigor, una eventual victoria de Piñera sería producto de un largo proceso de erosión ideológica y política, que ha preparado el terreno -después de la terrible experiencia de la dictadura- para que el país asimile un gobierno de derecha. La responsabilidad de ese proceso, destinado a borrar la voluntad democrática del pueblo, se debe al efecto en la conciencia y la cultura chilena de la economía de mercado que implantó la dictadura y que ha perfeccionado la Concertación. Esta suicida política económica y cultural, ha destrozado los cimientos humanistas y solidarios de partidos como el Socialista y el Demócrata Cristiano. A eso hay que añadir la acción desplegada por la propia derecha, orientada a hacer creer que ya no existen ideologías ni tendencias políticas y que hay un solo sistema económico, social y cultural posible: el sistema capitalista.
Esa línea estratégica de la propaganda de la derecha, cultivada por sus medios de comunicación, por sus centros de investigación y universidades, fue asimilada por la Concertación, que la hizo suya. Lo mismo sucedió con el movimiento “díscolo” de Enríquez.Ominami que creyó en el espejismo de un pacto social que superaría las contradicciones de clase y las diferencias ideológicas, dormidas pero más profundas que nunca. Lo de Enríquez-Ominami fue un pastiche en que ricos y pobres, explotadores y explotados, conservadores, liberales y socialistas, cohabitaban en un mismo proyecto.
A la Izquierda también cabe responsabilidad en la indigencia ideológica, política y cultural a que nos arrastraron la dictadura, la Concertación y la derecha. No sólo se ha prolongado (y agravado) el mosaico que fragmenta a las fuerzas populares. Sus sectores más sólidos no han sido capaces siquiera de dedicar esfuerzos serios a la formación política y a la propaganda anticapitalista, prioritarias en este período.
Un tufillo fascistoide brota así de la operación política y mercantil que ha tratado de lavar el cerebro de los chilenos. Su instrumento principal es la UDI, cuyos 40 diputados la convierten en el principal partido de Chile. Su bancada parlamentaria refleja un audaz trabajo desplegado en la base social por la extrema derecha, heredera sin remilgos de la dictadura militar. Ejemplo de aquello es que Piñera recibió el 42,31% de los votos en las diez ciudades con mayor desempleo del país y el 51,02% en las diez comunas con mayor tasa de pobreza, entre ellas las comunas mapuches. (Estudio estadístico de El Mercurio, 15 de diciembre).

Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos. Dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial.

Piñera se declara admirador del gobierno de Colombia y de sus métodos. Visitó Colombia en julio de 2008 y recorrió ese país en el avión presidencial, acompañando a Alvaro Uribe y al entonces ministro de Defensa, José Manuel Santos, hoy candidato presidencial. En octubre pasado, Santos envió a Chile a tres miembros de su comando, Juan Carlos Echeverry, Tomás González y Santiago Rojas, para estudiar la campaña y el estilo de Piñera. “Los problemas en Chile y Colombia no son tan distintos. A ambos países les preocupa la seguridad ciudadana y el gasto social en salud y educación”, declaró uno de los asesores de Santos.

El gobierno de Uribe ha generado el más delicado problema que hoy enfrenta América Latina al firmar con EE.UU. un convenio que resigna la soberanía colombiana para permitir la instalación de siete bases militares norteamericanas. Si Piñera es elegido presidente, alineará a Chile junto a Colombia y otros países de la región que han arriado la bandera de la dignidad latinoamericana. Peligrosa tendencia que viene tomando fuerza a partir del golpe de Estado en Honduras, y que busca configurar un bloque contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba).

La peligrosa situación interna y regional que se crearía si la derecha gana las elecciones en Chile, legitima la necesidad de cerrar el paso a esta maniobra de la oligarquía. La realidad indica que no hay otro camino que votar por Frei… Y ponerse a trabajar en una alternativa de Izquierda que permita librarse del cepo del “mal menor”.

MANUEL CABIESES DONOSO
Editorial Punto Final 700